Aulló viento lunar
Tu voz es más densa
En la despedida
Entre los fierros que
protegen el corazón
Son las raíces hechas
músculos
Las que sostienen mis
huesos
Y marcan el ritmo de
mis pasos
Asteados de anochecer
De agudos astros
De oscuridad
Relativa a la humedad de los labios
Relativa a la
profundidad en la pupila del ciclope
Relativa a la calidez
del aliento
Derramado sobre la
sabana exquisitamente arrugada sobre tu pecho
Escarchado y
cristalizado como hielo invernal sobre el sepulcro
Del propio musculo
cardiaco
Ya seco